Objetos Melancólicos
Todo está en constante cambio, la fotografía captura el
presente y el instante asciende o desciende rápidamente en lo que fue aquello.
Aquel registro comienza a formar parte del pasado, es extraño pensar en lo poco que registra el
lente, en comparación a lo que dentro de un instante sucede, y sobre todo la decisión que queda implícita
del fotógrafo. El constante cambio
caracteriza a la época moderna. Todo lo que desechamos se ha convertido en
materia con potencial para ser reutilizada y revalorizada. Algo así sucede con
aquellos instantes que la fotografía captura y que convierte en objetos.
Reutilizamos lo que resta apenas de aquel instante, una imagen que ya no
pertenece a ningún otro momento y la revalorizamos. Podemos observar aquella
imagen el tiempo que nos plazca y tomarnos el tiempo para apreciarla.
En la página 104 Sontag habla sobre el seguimiento que un
álbum fotográfico le da al envejecimiento de una persona. Aquel pensamiento
siempre me ha perturbado. No solo al observarlo en mi antiguas fotografías de
infancia, si no, el tener esa sensación al contemplar las fotografías de
juventud de alguien más, ya sea de alguien tan cercano a mi como lo es mi
propia familia, u observar y sentir lo mismo al ver una fotografía tomada
décadas atrás de algún desconocido. Siempre me pregunto su actual aspecto y
estado físico, y el pensamiento de la
muerte siempre se hace presente.
Creo que con la fotografía sucede lo mismo que pasa en la
pintura, con esta cuestión de que el marco le adhiere de forma inmediata un
aspecto formal a cualquier garabato, al fotografiar una imagen enmarcas un
instante y que se vuelve digno de ser visto.
El heroísmo de la visión
Si bien Susan Sontag abre este capitulo con la idea de que
la fotografía embellece las cosas y que en ellas es raro descubrir la fealdad,
en la segunda página, habla sobre como las personas esperamos que una
fotografía nos haga lucir mejor que en la vida real, o que en ella, en realidad
observamos mediante una visión objetiva (de alguien más que en realidad sería
subjetiva) la verdadera apariencia de nuestro físico. Yo difiero, y no, no creo
que en la fotografía no se pueda descubrir la fealdad. Creo en que en una
fotografía la fealdad adquiere un carácter distinto que no se logra apreciar en
lo cotidiano. Y para descubrir aquel carácter, la fotografía le adhiere la
importancia por el simple hecho de ser retratado. Su “razón de ser”, es la idea que la
fotografía le otorga.
Las fotografías que son mostradas al mundo con tanto
orgullo, o que son vistas con interés, en realidad siempre pasan por un proceso
de selección, desde que se aprieta el obturador, el fotógrafo esta decidiendo
qué ángulo quiere mostrar. No creo que la palabra fealdad o belleza, estén
presente en la fotografía, sí creo que al fotografiar algo adquiere cierto
significado e importancia, pero hasta en eso, no en cualquier imagen se logra.
Creo que es la selección, y el cuidado de las composición, que tiene la visión
sensible del fotógrafo, lo que logra embellecer cualquier cosa que es común a
la vista, esa elección le puede dar carácter a cualquier cosa que el fotógrafo
crea que es digno de admirarse.
No creo que la cámara sea cruel, ni siquiera fría, creo que
es el contexto y el formato en el que la imagen de la fotografía es mostrada.
Por ejemplo compartir una foto en Facebook sobre algún accidente
automovilístico, en el que se muestras los cuerpos inertes de las victimas
desensibiliza a quienes lo ven, ya que en esa misma red social es donde las
personas muestran fotos de sus vacaciones o eventos sociales con un sentido
totalmente superfluo y banal. Entonces es ahí en donde la fotografía gracias al
contexto se matiza con el resto del contenido de aquella página.
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