Influencia del cinematógrafo en el Arte de momento.
La historia del cinematógrafo comienza en 1895, oficialmente
a final de ese siglo y a principios del XX, empieza a haber un interés
artístico por el uso de aquella nueva tecnología que marcaría toda una pauta en
la forma en la que los hombres verían el mundo.
Surge una necesidad por captar el movimiento, y atestiguar el
crecimiento de ciudades que formaban parte importante del crecimiento
industrial y la urbanización. En 1910 surge el futurismo, queriendo romper con
el arte totalmente impregnado del pasado, utilizando de modelo, las maquinas,
los automóviles, su velocidad, rapidez y la deshumanización. El movimiento
expresionista que surge en Alemania, ingresa en la cinematografía con la
película “El gabinete del doctor Caligari. Fernand Léger, quien fue un pintor
francés, en un principio impresionista y después cubista, se vio inspirado por
la influencia de la cámara. Emprende un proyecto cinematográfico experimental
junto con Dudley Murphy, uno de los fundadores del movimiento dadaísta en nueva
york y con el fotógrafo y pintor Man Ray, y es así cómo en 1924, sale a la luz
“Ballet Mécanique”, un film con claros tintes cubistas, que presentan la imagen
del ser humano, organismos mecánicos y abstracciones de objetos en movimiento
fragmentados. La acción de captar imágenes en movimiento fue pensado en un
principio cómo herramienta de estudio. Un instrumento científico que radicaba
en filmar la vida cotidiana. Los documentales de exploración surgen, y en los
años 20 y 30 inicia un subgénero denominado City Symphony, gracias al interés
de números pintores y libretistas. Los
puentes en el Arte y la pintura ( Salvador Dalí con Albert y Hitchcock) se
ejemplifican con las diferentes contribuciones que se dieron a partir de las
posibilidades que se abrían en el ámbito artístico. Con la nueva tecnología, el
medio comienza a convertirse parte importante del discurso de una pieza
artística.
Comentario de la Película “El Hombre de la cámara” de 1929
La película que está conformada por escenas, algunas tienden
a repetirse y logran cobrar más sentido una vez avanzado el film. El hombre de
la cámara es una persona que apenas comienza el día, sale a trabajar, su misión
pareciera consistir en la urgencia de grabar cualquier indicio de movimiento,
la vida es movimiento, el trabajo es movimiento, así, ciudades enteras se
alzan, ya nada puede permanecer estático, si no se olvida, se pierde, cómo el
mendigo que rompe el cuadro de la cámara, ignorante sonríe, pues no queda más. El
tren, el flujo de los autos, de las gente que va en camino al trabajo, la gente
no voltea, tiene prisa, despierta, se viste, se arregla. El crecimiento de la
ciudad y la industria hace más visible la línea que divide a las clases, a la
clase trabajadora que mantiene viva ciudades enteras, estás se los comen. El
hombre de la cámara se graba a si mismo, pues el también es testigo, es
participe, sin su que hacer, nada quedaría documentado para la posteridad, al
observar su entorno, al poner atención, también se conoce a si mismo. La cámara
lo ve todo, o más bien, puede verlo todo, una maquina superior a la vista
humana, que sin embargo, no puede, no es, sin ella.
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